Hay algo en estos momentos con él que no me canso de disfrutar. Es como si supiera exactamente cómo hacer que las cosas más sencillas parezcan de otra liga. Estoy aquí sentado, viendo mis vídeos favoritos, disfrutando de un rato de relax, pero con él a mi lado, es cualquier cosa menos normal. Está cerca, atento, como si estuviera aquí para asegurarse de que estoy completamente cómodo, de que todo está bien. Y lo hace de una forma tan suave, tan natural, que casi parece que me esté leyendo la mente. Me encanta cómo puede estar ahí, en sincronía con mis vibraciones y recibiendo cada orden que le doy. Me hace sentir el centro de su mundo. Me mira de vez en cuando, con esa mirada familiar que me dice que sabe exactamente lo que está haciendo. La forma en que está sintonizado, es como si tuviera un sexto sentido para el placer oral. Anticipa mis necesidades, sabe cuándo ir profundo y cuándo parar para mantenerme en vilo. Es difícil de describir, pero es como si montara una escena sin darle mucha importancia. Está cómodo en su papel de ser mi compañero apasionado. Y sabe cómo hacerlo sentir sin esfuerzo. Y eso es lo que me gusta siempre, la forma en que puede tomar algo tan simple como el placer oral y convertirlo en una experiencia inolvidable, casi cinematográfica. Es nuestra onda, y es perfecta.