Tenía la casa para él solo y quería chupar pollas todo el día. Una vez que vio lo grande que era, ofreció su dulce agujero. Creo que noto un patrón en los pelirrojos que aman chupar la polla. Su boca se mojaba tanto que se metía mi polla entera por la garganta. No tenía ni idea de que sería capaz de tragarla sin esfuerzo. Estos nuevos chicos son diferentes.